Análisis Foliar del Olivo

Como regla general, un abonado racional del olivar debe aportar tan sólo los elementos esenciales que el olivar requiere en un momento determinado, y únicamente cuando existan pruebas de que esos elementos son precisos y no añadir al suelo o al árbol todos los elementos esenciales que el árbol necesita, pues muchos de ellos están presentes y disponibles en el suelo en cantidades adecuadas.

Una prueba de la existencia de necesidades nutritivas no satisfechas es la aparición de síntomas en el árbol asociadas a deficiencias o excesos de un elemento. Una persona experta puede identificar el desequilibrio nutritivo por el síntoma que aparece en el olivo. Sin embargo, la ausencia de síntomas no indica necesariamente un estado óptimo de nutrición y, de hecho, aparecen cuando existen desordenes graves y la producción ha sido afectada negativamente. Pero además, pueden ocurrir dos o más deficiencias simultáneas así como otros factores no nutricionales, como plagas, enfermedades, condiciones desfavorables del suelo… cuyos síntomas a veces son casi indistinguibles de los producidos por desequilibrios nutritivos.

La aparición de un síntoma de deficiencia, por otra parte, no indica necesariamente que el elemento no exista en el suelo o incluso en el olivo. Existen muchos factores en el medio que pueden afectar a la disponibilidad o utilización del nutriente, entre ellos el exceso de otro elemento nutritivo que interacciona con él. La aparición de síntoma de deficiencia de un elemento no indica, pues, que el elemento deba aplicarse forzosamente para corregir el desorden.

Entonces, ¿cómo saber si el olivo y el entorno poseen el contenido de nutrientes necesarios? Para ello se llevarán tres tipos de análisis:

  1. Análisis de Suelo.
  2. Análisis Foliar.
  3. Análisis de Aguas.